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1o. Dotar de instrumentos a los interesados en el son jarocho (músicos profesionales y aficionados, coleccionistas, etc.). 2o. Promover el interés en la fabricación de instrumentos de calidad, de tal suerte que ocasionalmente se formen nuevos expertos en este arte noble y antiguo, y asegurando así, también, la preservación y el progreso del son jarocho tradicional. 3o. Ofrecer a los interesados la grata oportunidad de fabricar el instrumento de su predilección bajo la supervisión de un maestro capaz. En relación a las características de los instrumentos jarochos, siguen dos citas interesantes debidas a reconocidos expertos en el arte del son: "... No es, por ello, un azar -ha escrito Antonio García de León- que el principal método novohispano de guitarra, el de Antonio de Vargas y Guzmán, de 1776, se hubiera compuesto en el puerto de Veracruz, cuando ya en sus alrededores los fandangos eran de uso generalizado y cuando las influencias italianas, francesas y portuguesas habían sido apropiadas no sólo por la música "culta" sino también por los ejecutantes campesinos y sus dotaciones instrumentales: eso explica que la jarana jarocha (y su docena de afinaciones distintas) sea hoy el único instrumento vivo más cercano a la guitarra barroca de aquellos siglos, o que las partituras anteriores de Santiago de Murcia (1734) recreen para la posteridad el universo festivo de los sones de la tierra criollos, mestizos y afromestizos".
"Resulta -dice Eugene Rodriguez- que mis hipótesis sobre los
orígenes del son jarocho en la música barroca europea estaban
justificadas. La jarana y las guitarras de son descienden
directamente de la guitarra barroca y de la guitarra
renacentista, respectivamente. Hay también evidencia de que el
amplio género conocido como son jarocho estaba probablemente
dividido en muchas estructuras rítmicas (es decir, jarabes,
bambas, ...) tal como los múltiples ritmos de danza europeos
(minué, giga, sarabanda, etc.)." |